Así tituló su gran novela Manuel Zapata Olivella, un elogio a los héroes negros de las revoluciones americanas.

“¡Oídos del Muntu, oíd!

¡Oíd! ¡Oíd! ¡Oíd!

¡Oídos del Muntu, oíd!

(La kora ríe

lloraba la kora,

sus cuerdas hermanas

narrarán un solo canto

la historia de Nagó

el trágico viaje del Muntu

al continente exilio de Changó)”.

Así inicia la obra de Zapata Olivella, una epopeya que, según Darío Henao Restrepo, cubre quinientos años de historia negra, y para la cual Zapata recurrió a lo que denominó “realismo mítico”.

“Para organizar esta gran epopeya y darle forma novelesca al inmenso fresco que cubre quinientos años de historia, Zapata recurre a lo que el mismo denominó realismo mítico, una forma de interpretar los hechos históricos a través de la imaginación y del mito.12 Mediante la combinación de las realidades históricas con la mitología africana, la novela consigue rescatar y reconstruir la memoria de los pueblos afroamericanos”, escribe Henao Restrepo en el prólogo.

 

Imagen Diario de Paz

 

Manuel Zapata Olivella nació en Lorica, Córdoba, 1920, y murió en Bogotá en 2004. “Muy niño llegó a Cartagena. Fue médico, antropólogo, folclorista y escritor. En los años sesenta y setenta dirigió la revista “Letras Nacionales”. Durante veinte años investigó para su novela central “Changó, el gran putas“, cuya solución poética encontró luego de pasar una noche desnudo en una de las oscuras y sofocantes bóvedas de la fortaleza de la isla Goré, prisión de Senegal en la cual eran recluidos los africanos cazados, antes de su traslado en barcos al Nuevo Mundo. Esta novela y gran epopeya es un inmenso fresco”, reza en la descripción de la obra alojada en la plataforma del Banco de la República.  

La grandeza de la obra recae en que da cuenta de los dioses tutelares y cosmovisión de la religión yoruba, incorpora proverbios, trabalenguas, cuentos de hadas y canciones de la tradición africana. Recorre las hazañas de los héroes negros en las revoluciones americanas. El autor demuestra que los negros nunca impusieron nada a nadie, más bien contagiaron su baile, sensualidad, comida, lenguaje. El profesor Darío Henao Restrepo, en el prólogo, explica la concepción subyacente a esta obra: “El principio filosófico del muntu, que rige su elaboración poética, implica una connotación del hombre que incluye a los vivos y difuentos, así como animales, vegetales, minerales y cosas que le sirven. Se trata de una fuerza espiritual que une en un solo nudo al hombre con su ascendencia y descendencia, inmersos en el universo presente, pasado y futuro”.

La gran epopeya, está dividida en cinco partes, según describe su prólogo: 1. «Los orígenes», en la que está referida la mitología africana que acompañará a los africanos al nuevo continente; 2. «El muntu americano», en el que se relata todo el periodo esclavista, con sus sufrimientos, resistencia y levantamientos. Aquí se cuentan las luchas de héroes históricos para la raza negra como Benkos Biohó, François Mackandal y Nat Turner, todos ellos escogidos por los dioses tutelares para las luchas libertarias; 3. «La rebelión de los vodús», parte en la que se cuenta la primera revolución negra de América, acaecida en Haití, con personajes históricos como Mackandal, Toussaint L’ Ouverture, Bouckman, Dessalines y el famoso rey Henri Christophe, primer emperador negro en América; 4. «La sangres encontradas», dedicada a las luchas independentistas y el aporte de los negros, con héroes como Simón Bolívar, José Prudencio Padilla, Antonio Maceo, Aleijadihno, Bouckman y José María Morelos; y 5. «Los ancestros combatientes», en la que se narra las luchas de los negros en los Estados Unidos y sus líderes como Nat Turner, Agne Brown y Malcom X y Martin Luther King. Sin abandonar nunca lo histórico, la novela ordena y destaca unos acontecimientos y unos personajes que siempre están animados por sus dioses y sus ancestros.

“Una novela de las dimensiones de Changó, el gran putas, sin lugar a dudas una de las más importantes en su género en América Latina, no se explicaría sin todo el periplo intelectual y las preocupaciones que movieron en su vida a Manuel Zapata Olivella, inquietudes que trascendieron hasta los problemas actuales de las negritudes en Colombia”, afirma el profesor Darío Henao Restrepo.

Leer la obra aquí.