Asistimos a un momento de la historia que parecía consagrado a otras latitudes o tal vez al cine de ficción. Luego de varios meses confinados, de calles desiertas y miradas confinadas filtrándose por las ventanas poco queda, afuera han retornado las vidas… aunque no son las mismas.

 

@Serafiniano

 

“Colombia registró nuevo récord diario en casos de coronavirus”, fue el titular de Portafolio el 23 de mayo, el reporte del día indicaba que por primera vez había 1.046 nuevos contagios por coronavirus, cifra que elevó el total de casos a 20.177.

Ahora, cuando el país superó los 30 mil casos, las medidas de confinamiento se han flexibilizado y las personas vuelven a tomar sus rumbos guiados por las medidas del gobierno de turno, nos adentramos en lo que vendrá luego de vivir la sensación de un enemigo silencioso que paralizó (de temor) al mundo.

 

El miedo

Confinados en el apartamento-oficina, escribimos vía Whatsapp al profesor Julio César Ramírez, Investigador Neurocientifico, Empresario, Conferencista, Escritor, International Coach, Director del Instituto Científico Neuro-Integral – ICN. Gerente general en Exploration Consulting and Auditing S.A.S. Estudió Doctorado en Bircham International. En otro momento le hubiésemos propuesto un diálogo en un lugar donde el olor a achiras y café es característico.

La respuesta del Neurocientífico fue positiva ante un interrogante –pero finalmente fueron más- que nos surgió observando las cifras que día a día aumentan superando su propio techo:

– ¿Por qué con el paso de las semanas y mientras aumentan significativamente los casos la población empieza a perder el miedo a la pandemia?

– Al inicio el impacto de cualquier situación, bien sea guerra, pandemia, es muy fuerte -empezó a contarnos en una nota de voz-. Eso hace que el miedo, la incertidumbre, el desconocimiento nos lleve a acatar las medidas y estar aislados; con los días, en la medida que nos vamos habituando, nos acostumbramos a la situación. Pero factores socioeconómicos, la libertad coaccionada de las personas de alguna manera hacen que ya queramos volver a salir; con los días de tanto estar en esa situación ya perdemos ese miedo –.

­Para el director del Instituto Científico Neuro Integral “ICN” experimentar el conflicto político social y armado (que a la fecha no cesa) permite prever la reacción de la sociedad colombiana:

– Duramos muchos años en guerra, todavía, y sin querer nos fuimos habituando. Las personas que viven en otros países y conocen la historia de las guerrillas y el narcotráfico ven a Colombia como una tierra de guerra increíble, pero todos nosotros nos fuimos habituando de tanto ver noticias de muertos, de asaltos a ciudades, a pueblos, a estaciones de policía; con el tema de la virus pasa exactamente lo mismo, nos vamos habituando y acostumbrando, inclusive la misma pandemia empieza a perder su fuerza con el tiempo, los estudios muestran que de alguna manera va generando unas mutaciones que pasan a ser menos nocivas –.

Lo que a simple vista parece extraño -dejar de temer a las cifras crecientes- resulta ser una reacción saludable, según el neurocientífico:

-Hay que tener en cuenta que también el miedo excesivo genera una serie de cambios fisiológicos en nosotros los seres humanos que debilitan el sistema inmune. Y al debilitarlo estamos más expuestos a los síntomas, no sólo del coronavirus sino a cualquier otra enfermedad. Disminuir el miedo es una forma natural de defensa, porque si viviéramos con miedo permanente muchas de nuestras funciones fisiológicas empezarían a debilitarse –.

 

Traumas

Desde el Instituto Científico Neuro Integral “ICN”, el Doctor Julio Cesar Ramírez y su equipo aportan bienestar, felicidad, salud, educación alternativa y conocimiento a todas aquellas personas interesadas en mejorar su calidad de vida.

-¿Cuál será el impacto psicológico que experimentará la población a largo plazo? – consultamos en seguida al experto con el interés de que no ayudara a dimensionar el carácter del “enemigo silencioso” llamado covid-19.

– Indudablemente todos los trastornos emocionales llámese estrés, ansiedad, depresión en estos momentos van a aumentar considerablemente. Estamos preocupados porque las cifras son alarmantes. Luego de los psicosociales vienen los socioeconómicos, es decir, el problema de la gente que ha perdido, que falleció, que se contagió y se seguirá contagiando se va a mesclar con los problemas económicos que tienen todos los países en este momento. América Latina es uno de los más golpeados económicamente, seguro el impacto va a durar muchos años y habrá una recesión que nos impactará, porque del aspecto económico depende la estabilidad y seguridad –.

La capacidad de contagio del covid-19 ha golpeado los diversos aspectos de la vida en el planeta, de ahí que sean diversos los duelos que afronta la población, pero ¿qué características tienen estos duelos?

Para el neurocientífico, el duelo como la pérdida de un familiar, del empleo, de una amistad, de un amor, un proyecto, un trabajo es una experiencia fuerte, en la medida que representa todo un proyecto de vida que de repente desapareció:

-No está, ya no hay cómo llevarlo a cabo, fracasaron, y el impacto que esa realidad va a generar en esas personas, esas familias es muy grande. Nosotros hemos visto gente que se ha suicidado por problemas sentimentales pero también psicológicos y económicos, y esta situación que estamos viviendo no es la excepción –.

Pero, en un país como Colombia donde la fractura del tejido social es evidente -a raíz de la guerra- qué tantos otros duelos puede resistir la sociedad, la siguiente pregunta fue fundamental para dar luces.

 

Nuevo comienzo

– Luego de la pandemia ¿qué proceso tendrá lugar para que se restablezca una mínima confianza entre las personas? – indagamos en el profesor a través de uno de los canales que la pandemia ha potenciado, Whatsapp.

– Los países que hemos estado sometidos a guerras – retomó el experto- somos más resilientes porque ya hemos pasado pruebas como estas, seguramente los trastornos compulsivos obsesivos, que son aquellos comportamientos antisociales, de no contactar con otra persona para evitar adquirir bacterias, de limpieza constante, van a aumentar, de resto nos vamos a acostumbrar. Hay una analogía que se usa: si se pone una rana en un balde con agua caliente esta salta al sentir la temperatura del líquido, pero si se mete la rana en agua fría y se empieza a calentar el agua la rana se va habituando y sigue nadando hasta que se termina siendo una sopa de rana, porque la rana se acostumbra. Sucede igual, nosotros nos vamos habituando a todo, ahora mismo por una ley e higiene todo el mundo andamos con tapabocas y eso ya se volvió normal, los primeros días uno veía a una persona raro con un tapabocas en la calle y ahora lo anormal es ver a alguien sin tapabocas; muy seguramente muchas personas quedarán con esa tendencia, seguirán utilizando tapabocas por sí o por no, eso pasó después de la gripe H1 N1 –.

De acuerdo al neurocientífico, y a manera de recomendación, es imperativo un gran compromiso del gobierno, en la medida que vaya bajando paulatinamente la alarma y el miedo, para la búsqueda de alternativas de integración social. Considera oportuno la puesta en marcha de campañas que permitan recuperar -lo que él denomina- las formas coloquiales de saludo latinoamericanas como el abrazo, el beso, dar la mano y en general la confianza.

Y aunque estamos próximos a la etapa más gris –según el profesor- en la que se mezclan una serie de situaciones psicosociales, socioeconómicas que agudizarán los conflictos en el país, reactivarán el movimiento social (en clave de exigencias y manifestaciones), que aumentarán los trastornos psiquiátricos, psicológicos, y para lo que el gobierno debe prepararse, también son evidentes valores positivos que florecen luego de situaciones radicales como la que vivimos.

-Pienso que esto nos llevará a valorar más la vida –afirmó el académico-, a cuidar más nuestra salud, a fundamentar más nuestras estrategias para cultivar buenos hábitos. La mayoría de personas que han fallecido por esta situación son personas que de alguna manera tenían una condición degenerativa que hacía que aumentara el riesgo al contraer el virus. Por ejemplo las personas que usualmente fuman cigarrillo, son personas que obviamente estaban mucho más expuestas; personas con obesidad, malos hábitos alimenticios.

Por otro lado nos va a llevar, ahora sí por fin, a ser preventivos, no solamente en materia de salud sino en materia económica. Esto nos permitirá reinventarnos y cambiar las formas en que hacemos las cosas. Durante mucho tiempo estábamos intentando que la gente se acostumbrara a usar los medios digitales para las comunicaciones, ahora vemos que en tiempo real podemos agendar una reunión y ahorrar tiempos. Esto nos va a motivar que el mundo de los negocios cambie: seamos más efectivos, usemos mejor el tiempo, haya menos exposición; el teletrabajo se va a implementar mucho más, también por la necesidad de que haya menos exposición de las personas yendo de un lado para otro.