“La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”, dijo en su momento Nelson Mandela. En Colombia un proyecto de Ley busca limitar al educador en el aula de clase.

Por: Serafin Marquin Gaviria

         @serafiniano

 

En su Artículo 67 la Constitución Política del Colombia define la educación como un “derecho de la persona y un servicio público que tiene una función social; con ella se busca el acceso al conocimiento, a la ciencia, a la técnica, y a los demás bienes y valores de la cultura”. Entonces, ¿cómo puede la educación desarrollar su función social sin pedagogía crítica?

Es el interrogante de fondo que se plantean académicos y ciudadanía en general en las redes sociales virtuales ante la campaña de desprestigio, llena de fake news (noticias e información falsa) que se ha desplegado en redes sociales vrtuales contra la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (FECODE), por parte de la tendencia política de derecha liderada por el partido de gobierno Centro Democrático, que se ha hecho con los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, y más recientemente con el el Centro de Memoria Histórica.

El tono ha ido desde las agresiones escritas a través de cuentas falsas:

 

A posturas más diplomáticas de miembros del CD en cuentas oficiales:

 

Cabe destacar que la Constitución en su Artículo 27  expresa su profundo respeto por la libertad de enseñanza, aprendizaje, investigación y cátedra. Es decir, el derecho de enseñanza para que los educadores escojan libre y responsablemente lo que enseñan y los aprendices busquen aprender también con plena libertad.

Por su parte la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (FECODE), se ha mantenido en su filosofía de organización “comprometida con la lucha por la satisfacción de necesidades y expectativas educativas del pueblo”.

Y ha denunciado los riesgos que conlleva para los docentes en zonas marginales y apartadas del país, los señalamientos de comunistas y socialistas que ha usado el partido de gobierno, los mismos con los que hicieron campaña para llegar al máximo poder del país:

 

Otras organizaciones como la Fundación Paz y Reconciliación en su análisis titulado ´En una democracia la libertad de cátedra se respeta´, ha considerado la iniciativa como riesgosa, citando a Julián De Zubiría, consultor en educación y director del instituto Alberto Merani, por ir en contra de los principios democráticos y es una actuación propia de las dictaduras que prohíben la libertad de pensamiento, de publicación y de expresión.

Semillas de identidad 

En un país como Colombia, que se reconoce en el Estado social y de derecho, pero que además tiene una naturaleza pluriétnica y multicultural, maestros, académicos y organizaciones indígenas han venido desarrollando labores en pro de fortalecer el aprendizaje de la historia, la raíz de los conflictos y en general el conocimiento del contexto y el fortalecimiento de la identidad.

Un ejemplo de esta responsabilidad, es el Sistema Educativo Indígena Propio – SEIP, que “desde el año 2014 realiza anualmente un encuentro regional que busca evidenciar la diversidad cultural a través de sus semillas de vida y la muestra que estas mismas hacen mediante cantos, danzas y expresiones culturales propias”, se puede leer en la página web del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC). Un proceso de reconocimiento y prospectiva a futuro sobre la base de la defensa territorial y la promoción de la vida.

A continuación las reflexiones construidas por el CRIC sobre una filosofía actualmente satanizada en el país. La libertad de cátedra.

Mientras tanto, el debate continúa en redes sociales virtuales y empieza el trámite al proyecto radicado por el representante uribista a la Cámara de Representantes, Edward Rodríguez.