En El Patio más fresco de la capital del Huila, anidan tres apuestas artísticas que revoletean entre bosques, asfalto y colores sorteando los retos de la consciencia ambiental. Son tiempos vertiginosos para la fauna que ni la destreza del colibrí logra superar.

 

@Serafiniano 

 

Escena uno

A 2.600 metros sobre el nivel del mar, el cantó del Terlaque Pechiazul (Andigena nigrirostris) sobre sale entre el coro de aves que hacen vibrar el Parque Natural La Siberia, anclado en la cordillera oriental, paisaje que comparten los municipios de Neiva, Rivera, Campoalegre y Algeciras en Huila, y San Vicente del Caguán-Balsillas (Caquetá).

Frente a la galería fotográfica de Avifauna ”VUELA ALTO”, expuesta en El Patio, Oscar Javier Castillo, representante de la Fundación Ambiental Molécula Verde, recuerda una experiencia con esta especie, resaltando que fue esta clase de Tucán la culpable de que se engancharan con ´el pajareo´.

“En esa ocasión logramos escuchar uno de sus llamados, un sonido fuerte similar al de una matraca que nos llamó la atención, finalmente logramos verla alimentándose de unos frutos. Es una especie bioindicador de la conservación de los bosques. En 2017 compartimos el registro con habitantes del municipio de Rivera y se abrió la puerta para seguir trabajando en el registro de ave fauna”, narra.  

El Yátaro Azul o Paletón Azul, como popularmente es conocido por las comunidades rurales del municipio de Rivera, es una de las primeras aves avistadas por la Fundación Molécula Verde, una organización de la sociedad civil del municipio de Rivera, Huila, conformada en el año 2015 por un equipo interdisciplinario de jóvenes riverenses, para promover y propiciar el desarrollo sostenible de las comunidades locales, haciendo énfasis en la conservación de los recursos naturales y la biodiversidad, con fines de adaptación y mitigación al cambio climático.

En la actualidad, aunada a iniciativas de semilleros, festivales, campañas y procesos encaminados a la educación y cuidado de los ecosistemas, Molécula Verde lidera un grupo de monitoreo comunitario de fauna en la zona de reserva ambiental, auspiciado en convenio con la Corporación Autónoma del Alto Magdalena (CAM).

 

“Nos involucramos porque nos parece una especie carismática y simbólica para Colombia porque somos el primer país en aves (1921 especies, según MinAmbiente), y a consecuencia de todas esas problemáticas ambientales que generan deterioro de los ecosistemas y pérdida de biodiversidad”, explica Ana María Arbeláez, integrante del colectivo.

Con el registro e inventario de más de 270 especies de aves, la Fundación ha logrado transmitirle a la comunidad el potencial de biodiversidad que tiene el territorio y la importancia de conservar los ecosistemas. Por cada una de las veredas ha circulado la galería de aves, quedándose una que otra plasmada en coloridos murales.

Se trata, según Arbeláez, de dimensionar la cadena cíclica y la función que cada especie cumple en la supervivencia, es el caso de los colibrís fundamentales en el proceso de polinización natural de las plantas.  “Si rompemos las cadenas cíclicas de estos animales, ellos también se extinguen y dejan de cumplir esas funciones que nos benefician, y temas como el alimento y hasta el clima se ponen en riesgo”, enfatiza la socióloga.

 

Segunda escena

Con las alas extendidas y la mirada rígida, un Facol Columbarius cautiva la atención del público en un costado de la sala 2 de la Galería La Gaitana. Lejos de los árboles que lo atrajeron desde otro continente, Juan Sebastián Arana Rivera, líder ambientalista del municipio de Rivera y taxidermista, lo ha hecho eterno.

 

¿Qué animal es? ¿Qué especie? ¿Cuál es su importancia en el ecosistema? Son las preguntas que han guiado el proceso del joven que apuesta por volver animales a la vida para salvar a sus especies de la muerte. Un proyecto que se gestó en el marco de la investigación académica y que hoy lo destaca por su interés de conservar para educar y generar consciencia en pro de la biodiversidad.

Con el permiso de la CAM, desde 2014 Arana Rivera recolecta fauna atropellada, para indagar y comprender su rol en los ecosistemas regionales y contribuir a través de campañas pedagógicas a la disminución de esta problemática.

“Cada animal le enseña algo nuevo a uno, y uno lo transmite para contribuir a la conservación de las especies, toda especie tiene una función en el ecosistema”, afirma el líder ambientalista que prepara una estrategia móvil para llegar con su proyecto a los 37 municipios del Huila a capacitar a las comunidades.

Según datos aportados por el investigador, en promedio, en tres meses, 102 animales son atropellados en la ruta de Neiva, Campoalegre y Rivera. Así lo determinó un monitoreo realizado en el año 2017. Actualmente, el registro de lo que va del año 2021 (8 meses) revela la muerte de 160 animales.

Son años de trabajo en los que el ambientalista ha podido determinar que las zonas más cercanas a fuentes hídricas son las más habitadas por fauna y, por tanto, con mayor riesgo de atropellamiento, situaciones que el departamento y el país, no ha logrado tratar; pues, más allá de campañas, no cuenta con soluciones estructurales a esta problemática.

“Pasos de subterráneos no hay, elevados mucho menos, tampoco reductores de velocidad con el fin de mitigar el impacto de atropellamiento, aquí apenas se está empezando ese tema de investigación sobre puntos propensos. Ahora viene la vía 4 G, más velocidad, lo que implica más atropellamiento, y está comprobado científicamente que las señalizaciones sin sensibilización a las personas no funcionan”, analiza.

 

Escena final

Una Águila crestada Real, un Carpintero Carmesi, un Barranquero Andino, un Cacique Candela y un Trogón Enmascarado, han nacido de la destreza de la artista Lina Marcela Caquimbo con el acrílico sobre lienzo. En medio de la sala repleta de aves lucen plenamente sus colores, y coquetean con la mirada de los visitantes que ovacionan las líneas que demarcan su plumaje y la imponencia de los paisajes que los acogen.

 

 
 
 
 
 
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La estudiante de Licenciatura Básica con énfasis en Educación Artística de la Universidad Surcolombiana, los ha creado en medio de su quehacer pictórico que se gesta a partir de un gusto genuino por el arte desde su infancia.

Su trabajo va del surrealismo al simbolismo, donde genera imágenes inspiradas principalmente en la naturaleza teniendo en cuenta la profundidad de las texturas, colores, formas y tamaños presentes en los ecosistemas del territorio y la cultura huilense. Dentro de su composición artística destacan la utilización de objetos y elementos que hacen parte de la vida cotidiana para exaltar momentos y espacios de forma fantástica, de lo usual a lo extraordinario.

Para Alexandra Duarte, directora de El Patio, escenario cultural y gastronómico de la ciudad, educar a través del arte es fundamentalmente la apuesta del ciclo temático de la casa, denominado ´Cambio climático: Una especie peligrosa en peligro´. Allí, el trabajo de Molécula Verde, Lina Marcela Caquimbo y Juan Sebastián Arana Rivera, presentado a través de la exposición ´Aves y ecosistemas: La importancia de la conservación en el cambio climático´, se complementa y lucha por la armonía de los ecosistemas.

“Según un estudio realizado por la BirdLife International (BLI), aproximadamente un millar de aves en el mundo están en peligro de extinción y otras tantas están siendo vulneradas por la acción destructiva del hombre. El cambio climático y las constantes invasiones en su hábitat, incendios forestales, deforestación, pesticidas que se lanzan al ambiente y la cacería, son actividades que atentan contra la supervivencia de estos animales”, se puede leer en una de las paredes de la Galería en Neiva, hasta donde llegamos para escribir esta historia inacabable.

 

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