Conocido como el “Campo sangriento” (significado del nombre del municipio en lengua indígena), Yaguará, ubicado en el centro del departamento del Huila, Colombia, ha significado un hito social del territorio desde las constantes batallas indígenas de los Paeces, hasta las luchas actuales de sus comunidades por la construcción de la Represa de Betania y las consecuencias que ha traído.

Por: Carlos Romero Artunduaga

 

Pero, más allá de conocer esa historia, ¿cuáles han sido esos acontecimientos cotidianos que quedaron plasmados en la memoria de las generaciones?

Andrés Ortiz Ardila en su labor pro memoria de Yaguará (Huila)

 

La preocupación por dar respuesta a esa pregunta surge de un joven oriundo de Tesalia Huila quien desde muy pequeño ha vivido en Yaguará, y que siente que le debe mucho al lugar que lo vio crecer y ser lo que es. Su nombre es Andrés Ortiz Ardila,

El joven relata el proceso que ha desarrollado para lograr consolidar esa microhistoria de su pueblo, contada mediante la fotografía y la recolección de documentos históricos que hoy son visibles en espacios virtuales y libros como el titulado ´Inundando historia´impreso por primera vez en el año 2012.

¿Cómo surge su interés por la historia?

El gusto por la historia se la debo a mi abuelo, de la tradición oral que él tenía. Él vivía en Tesalia y luego de venir a vivir a Yaguará íbamos a vacacionar allá. Lo que más recuerdo de esos inicios es la biblioteca personal que mi abuelo tenía donde leíamos juntos.

¿Cuál es la ventaja de la microhistoria?

Permite ver los hechos que a nadie le interesaron.

¿Y el interés por la microhistoria de Yaguará?

Inicié desde mi colegio. Siempre tuve una preocupación constante por saber cómo era antes el municipio, lastimosamente no hay muchos datos sobre eso y las contradicciones históricas que allí se encuentran son muchas. Desde entonces he tratado de analizar cada acontecimiento que en mi pueblo ha sucedido.

¿Qué contenidos ha logrado establecer que den cuenta de la microhistoria de Yaguará?

Construcción de la Represa de Betania, fotografía de 1984. Familia Pérez Mejía.

 

La primera obra que sistematicé se gestó en el año 2012 y es un libro fotográfico que relata los cambios que ha tenido el municipio de Yaguará durante el antes y el después de la construcción de la Represa de Betania. El libro se titula: Inundando Historias.

A partir de ese libro han surgido otras iniciativas que me han llevado a recoger las particularidades de los habitantes, los tratamientos de la prensa sobre el municipio y los documentos que se han consolidado a lo largo de la historia, todo esto con el fin de realizar un documental que complemente la obra fotográfica ya realizada.

De esos contenidos que ha logrado recolectar ¿qué características de los procesos históricos de Yaguará puede rescatar?

En cuanto a su formación, Yaguará fue creado por terratenientes que llegaron al municipio en el siglo XVII. Ellos inicialmente crearon un pueblito para la servidumbre, pero con el transcurrir del tiempo consolidaron uno para las élites.

En Yaguará siempre existió una actitud de rechazo hacia las personas llamadas pobres, que se podía notar localmente en la construcción de un Club Social para ricos y otro para los mal llamados pobres. Lo anterior es una característica muy marcada en Colombia pero en nuestro pueblo lo era aún más.

¿Qué dicen las personas del municipio sobre lo que en algún momento fue llamado un pueblo de “tontos”?

I.E. Amelia Perdomo de García en 1992. Álbum fotográfico de la Institución Educativa.

 

Las personas cuentan que fue llamado así porque las familias más adineradas del municipio, con el propósito de conservar sus fortunas, el apellido y el linaje, arreglaban compromisos entre familiares para que entre primos conformaran familias, lo que dejó como resultado a muchos hijos con problemas físicos y mentales. Esa situación ya se acabó.

¿Qué se puede decir actualmente de este municipio?

Que se está recuperando poco a poco de las secuelas que le produjeron la construcción del embalse de Betania y el establecimiento de la central petrolera Los Mangos a su economía, si bien ambos proyectos produjeron regalías estas no fueron bien administradas y malacostumbraron a la comunidad a ciertas expectativas, que cuando fueron disminuidas aquellas regalías también se frustraron; Yaguará vivió un periodo largo de ofuscamiento por culpa de ello, pero se ha notado el establecimiento de nuevos negocios y microempresas en el área urbana, lo que ha dinamizado su economía.

¿Cómo está el tema del turismo actualmente?

El turismo está reenfocándose, porque los yaguareños pensaron que el turismo solo estaba concentrado en las actividades que se desarrollaban en el embalse de Betania y en las fiestas reales y del agua, que solo era un turismo de fiesta, pero con la pérdida de nivel que este embalse sufrido por la sedimentación que recibió de la avalancha del río Páez y el establecimiento río arriba del embalse del Quimbo, el lugar ha perdido atractivo para los turistas. Pero se están estableciendo nuevas estrategias. Yo confío en que toda esta situación mejorará porque los pobladores están entendiendo que se deben abordar otras dinámicas.

Desde el trabajo que durante muchos años ha realizado ¿qué ha logrado?

Que muchas de las personas de Yaguará entre ellas las jóvenes se apropien de su municipio. Que al igual que yo, entiendan los procesos y que sigan adelante en nuevas indagaciones que permitan a las nuevas generaciones encontrar sentido a muchas de las cosas que allí hoy suceden. Jamás he tenido intereses económicos en este proceso.

¿Qué decirle a las personas del departamento para que conozcan la historia de sus municipios y en especial la de Yaguará?

Que se animen a reconocer los relatos orales de las personas mayores que los rodean y que visiten Yaguará, que a pesar de la realidad por la que está pasando es un lugar muy importante que tiene mucho que enseñar.