En cuatro zonas populares de la ciudad de Neiva, jóvenes, madres cabezas de familia y un montón de sueños viven la experiencia autogestionada del PreIcfes Popular. Las posibilidades de continuar edificando vida digna toman un nuevo impulso.

Construir un futuro en medio de la incertidumbre, es una de las hazañas mejor logradas por el pueblo colombiano. A nivel educativo, las posibilidades de avanzar en la formación profesional están llenas de obstáculos arraigados al contexto problemático que el modelo de país ha cimentado. 

“En Colombia, cinco millones de jóvenes aspiran a ingresar a la educación superior, pero solo la mitad lo logra. De esos 2,5 millones matriculados, 680 mil lo hacen a través del sistema público y el resto en el privado. La desigualdad en el acceso a la universidad favorece al centro del país, en donde están la mayoría de centros de formación. Una situación que contradice abiertamente el espíritu de la Constitución Política de 1991, que proclama que la educación es un derecho fundamental y ordena que haya equidad en el acceso a los beneficios del Estado”, ha reseñado El Espectador, citando al rector de la Universidad de Córdoba y presidente del Sistema Universitario Estatal (SUE), Jairo Torres.

Ante la emergencia de cambios y de reivindicación de derechos fundamentales que despertó con más fuerza en el país, los jóvenes no sólo han liderado la movilización en la calle, las iniciativas han trascendido a bibliotecas comunitarias y PreIcfes populares. Hoy cargan con el estigma y la persecución estatal.

 

Es posible… 

“Trabajar con la comunidad siempre me ha llamado la atención y quería reforzar la docencia, llevo un tiempo desde que hice mis prácticas en 2019 y no había podido abarcar presencialmente a estudiantes; es mi oportunidad y una forma de enseñar, dar a conocer las ciencias naturales, y que ellos puedan ver que es posible ingresar a la universidad pública”, afirma Lina María Páez, Licenciada en Ciencias Naturales de la Universidad Surcolombiana.

Como Lina María, un grupo de profesionales se ha sumado desinteresadamente al PreIcfes Popular, que de manera gratuita convoca y da bases académicas a miembros de las Comunas 6, 8, 9 y 10 de la ciudad, para enfrentarse a las pruebas Saber 11, un paso importante para vivir la experiencia universitaria y mejorar su calidad de vida.

Su clase es dinámica, usando un video beam y experimentos sencillos, la joven logra captar el interés de los estudiantes y llevarlos a vencer la timidez. “Siempre trato de que todo sea muy dinámico, a veces se comete el error de no escuchar, es importante saber por qué ellos están escogiendo determinada respuesta a una pregunta, que básicamente es lo que van a vivir en el momento de presentar esta prueba, me gusta que den el punto de vista, romper el hielo, si nos equivocamos seguimos adelante”, agrega.

 

Una lucha constante

Luz Myriam Restrepo, atiende las explicaciones de la profe e interviene en ocasiones. Su lucha socio ambiental como afectada del proyecto Hidroeléctrico El Quimbo hoy la tiene participando en este espacio.

“Me enteré de este espacio por medio de la organización Asociación de Afectados por El Quimbo (Asoquimbo) y pude acceder, me parece muy importante porque sé que como yo hay muchas personas que llevamos mucho tiempo sin estudiar y queremos tomar la iniciativa de presentar nuevamente las ICFES, escribirnos a una universidad y poder salir adelante”, indica.

Reconoce que a veces le da temor por no recordar lo aprendido en los años de secundaria, pero es más fuerte la emoción por vivir plenamente esta oportunidad y lograr avanzar.

“Mi idea es presentar las Icfes, subir el puntaje y llegar a estudiar una licenciatura en algo que sea ambiental o socioambiental, debido a que yo llevo un proceso con las comunidades afectadas por El Quimbo y soy una afectada”, explica.

Durante más de cuatro horas Laura Sofía Mosquera Sánchez ha presenciado la materialización de la invitación que circuló por las redes sociales promovida por la Librería La madriguera. Las dinámicas y la buena actitud de los docentes que han abordado diferentes áreas, le dejan una buena sensación.

A Erica Morales el valor de un PreIcfes la tenía preocupada, de ahí que una iniciativa de esa naturaleza gratuita es una oportunidad muy grande. Igual incertidumbre sentía Yaidy Morales antes de enterarse que podría realizar esta formación complementaria de manera gratuita, se siente motivada.

“Es una nueva forma de aprender, lo toman de la forma más creativa para no aburrirnos y darnos más elementos”, considera Marcela Ramírez, gracias a la información suministrada por una practicante universitaria de la Institución Educativa Humberto Tafur Charry, hace parte del PreIcfes Popular que jóvenes profesionales se pensaron para que cumplir sueños sea posible.

 

Fotografías cortesía de PreIcfes Popular y Felipe Quien