Friki Fest: un reino para mentes jóvenes

Altera Revista
7 minutos de lectura

Imaginemos que vivimos en un reino friki. A este, como suele suceder con los reinos mágicos, no recordamos la forma como llegamos. Lo cierto es que algunos lo hicieron a través de la cubierta de un libro donde los caballos alzaban vuelo, a otros les pasó que entraron por el ducto de la pantalla del televisor de perilla y nunca regresaron, sobre todo porque no les interesó volver, desde entonces son eternos niños y viven anonadados con el brillo de las esferas de un dragón. También están aquellos que se conectaron o nacieron conectados a la interfaz de un artefacto para asumir la más osada misión en la que el planeta se puede ver en el horizonte como una roca más sostenida en el destello del universo.

-¿Lo lograste?
-Sí

Ahora debes saber que el Friki Fest en Neiva es tan sólo uno de ellos, un paraje donde reinan las ideas universales, en realidad verdades relativas — según Platón- y apasionadas impregnadas por la industria cultural: la eterna alma de estas tierras. Pero como en todo reino existe un rey o una reina, en este caso es incierta la estirpe que accede al trono cada año puesto que todos pueden confluir a la ceremonia con su mejor atuendo para enfrentarse al más importante de los duelos, el del cerebro: el más conocedor y creativo sale victorioso. En el Friki Fest el conocimiento se alza sobre las masas.

Cosplay huilense Friki Fest 2016

 

Era la primera vez que invitaba a Natalia, mi hermana de 15 años, a un espacio que retoma y adapta lógicas, lenguajes, personalidades, comportamientos y vestimentas de las revistas y pantallas donde por horas permanecen detenidos niños, jóvenes y adultos amantes del Anime, Manga y Videojuegos. Un festival gestado en la capital del departamento del Huila por Otakus y Cosplayer para frikis y curiosos.

Todo un escenario que al mejor estilo de la realidad óptica del siglo XXI parecía estar sustentado sobre la base de circuitos electrónicos que permitían gestar imágenes 3D. Nada parecía real. Todo es más cercano a una ilusión digitalizada. La mejor prueba de esta sensación estaba en los ojos de los cosplay que dejaban de ser Fito Rey para ser la ´Reina Helada´ de la serieHora de aventura, María Alejandra cabrera Cuellar para convertirse en el ´Rey de la Tierra´, Amaimon, en la serie Ao no Exorcist.

Ser friki

Cosplay Alice— videojuego Alice Madness Returns

 

Cuando encontramos a Natalia Rendón Gálvez, una joven nacida en Buga, criada en Tulúa y quien alterna su vida entre Neiva y el mundo de los otakus, comprendimos que okaeri-nasai (buenos días) no sería el saludo correcto, debíamos decir OHAYOU (hola) seguido de konnichiwa (buenas tardes). Sus movimientos y expresiones eran en realidad los de Alice del videojuego Alice Madness Returns. En su rostro el maquillaje le delineaba los ojos, mientras el cabello liso y negro con aire japonés permanecía quieto. Sonriente sostenía un cuchillo manchado con la misma sangre salpicada sobre su delantal blanco…pero todo estaba bien.

Su historia como cosplayer se remonta al año 2012 cuando comprendió que su experiencia con el Anime (Cuentos de los Hermanos Grimm, Dragón Ball, Dragón Ball Z y Caballeros del Zodiaco) y los videojuegos en la niñez, le habían implantado una especie de chip que la atraía al mundo de los reinos frikis. Pero sería la serie anime Sword art online, recomendada por un amigo (friki), la que despertaría su insaciable curiosidad por nuevas historias, y en definitiva nuevos elementos para su ser…friki:

“Empecé a involucrarme más con la gente (friki). Con mi madre y su total apoyo empezamos la creación de los trajes (cosplay). No es muy económico, pero siempre con ella los adaptamos: no buscamos las cosas exactas como debe ser, sino que hacemos lo más parecido posible. También hay que tener talentos en la puesta en escena, debemos desarrollar el papel del personaje que estamos interpretando; por lo general cuando hay concursos puede ser pasarela e interpretación, lo que hacemos es sentir realmente el personaje”.

¿Acaso seremos frikis y no nos hemos percatado? Interrogué en mi hermana que dejó escapar una sonrisa de esas dulces pero malévolas que me recordaron a Misa Amane de la serie Death Note, la primera alma que ocupo a los doce años el cuerpo de Alejandra Cabrera Cuellar, la reina Friki 2016. Al final concluimos que aún no lo éramos.

Cosplay Amaimon — serie Ao no Exorcist

 

Pronto estuvimos frente a Amaimon -la mismísima Alejandra Cabrera- para conocer su historia alterna como cosplayer; una serie de acontecimientos que guardan la esencia del impacto de las TIC en el mundo de los cosplayer, otakus y gamers –principales exponentes de este movimiento-. Fue internet el que forjó su linaje friki, al conectarla con la nube de secuencias animadas expuestas a través de una pantalla de computadora:

“La realidad se percibe de otra manera. Yo creo que el anime enseña muchas cosas: no es solamente la guerra, las peleas, se trata de historias que representan países y acontecimientos; uno aprende valores, a comprender la orientación sexual de las personas, además de leer”.

Por los predios del reino friki, avanzaba silencioso un río oscuro y frío. Se trataba de las mismas aguas que corrían del otro lado de la muralla y su realidad más gráfica. Lo notamos mientras éramos testigos de la puesta de sol aquella tarde. Habíamos escapado un instante de la atmósfera del Friki Fest opita donde reflejaba el último destelló de las espadas. Entonces parafraseamos las palabras del cosplayer caleño Fito Rey: el mundo de un friki no se distingue de la realidad de cualquier persona, lo que caracteriza al mundo del Friki es que aquello que lo apasiona está presente constantemente…con su magia.

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