Dialogamos con el exrepresentante de los estudiantes ante el Consejo Superior Universitario (CSU) de la Universidad Surcolombiana, Humberto Perdomo, sobre las principales peleas dadas durante el periodo, aciertos, desaciertos, pendientes y el rol del movimiento estudiantil en la rectoría retomada por Nidia Guzmán.
- ¿Cuáles fueron esas luchas centrales de la representación estudiantil ante el CSU?
- En materia de formación, ¿qué rol ejerció sumercé en un Consejo que se ha denunciado politizado?
- ¿Cuál sería la autocrítica en esta representación?
- Fue un periodo mediado por la movilización y el paro nacional, ¿de qué manera estas dinámicas fortalecieron la representación, teniendo en cuenta que fue un proceso que vivió la USCO?
- ¿Cómo fue la representación en medio de la ingobernabilidad que afrontó la USCO?
- La USCO vive crisis como la apertura de programas, ¿cuáles son esas frustraciones o cosas que quedaron pendientes y que deberían ser un derrotero de la próxima representación?
- A su salida de la representación, ¿cómo ve el movimiento estudiantil?
- Llega Nidia después de un proceso tortuoso y desgastante en la Universidad, ¿cuál cree que debe ser el rol del nuevo representante y el movimiento estudiantil?
Concluye un año de efervescencia y estallido social donde la Universidad Surcolombiana jugó un rol fundamental como escenario humanitario y de debate. El movimiento estudiantil representado, entre otros líderes, por Humberto Perdomo, se pone modo Altera para compartir sus opiniones y reflexiones a su salida del máximo órgano decisorio de la universidad pública del sur.
¿Cuáles fueron esas luchas centrales de la representación estudiantil ante el CSU?
Creo que fueron muy importantes algunas luchas como las siguientes:
La primera, democratizar la vida universitaria y esto fue una lucha que se emprendió precisamente desde el primer momento, pero ya tenía otros antecedentes en la trayectoria que hay en el Consejo Superior Universitario.
¿A través de qué estrategias o acciones se empieza a democratizar la Universidad? Por ejemplo, nos peleamos que la presentación de propuestas de los candidatos a las decanaturas para la designación de la terna fuera transmitida en sesiones en el CSU, y así otras sesiones, eso anteriormente no se había hecho.
Dos, se estableció toda una relación muy directa y dinámica con estudiantes y diferentes estamentos de la Universidad, sobre todo a través de las redes sociales, que marcó un hito muy importante en el marco de la pandemia, a través de allí se hizo la exposición de agendas de sesiones del CSU: se hablaba de qué era el CSU, sus funciones, quiénes lo conformaban y así mismo se hacían informes periódicos de las discusiones que se desarrollaban.
Por otro lado, se desarrollaron acciones en torno a la constituyente universitaria, una de las discusiones amplias desde hace generaciones en la USCO, creo que en esta generación y sobre todo en esta representación, aunque no lo alcanzamos a consolidar y a materializar como pretendíamos, se avanzó en una ruta metodológica. Se planteó también un mecanismo de participación en el cual como estamentos aprobáramos y exigiéramos una constituyente universitaria que fue la segunda papeleta, que tuvo que haber sido suspendida por la llegada de la pandemia del Covid-19, pero a pesar de eso pues se siguieron desarrollando una serie de conversatorios y encuentros con otras universidades, como por ejemplo, la Universidad Distrital, la Universidad de Nariño que nos permitieron ir trazando esa ruta por la constituyente universitaria.
También, otro de los logros y una de las propuestas también muy contingentes que surgió en el contexto de la representación fue la matrícula cero, una de las banderas de muchas generaciones atrás del movimiento estudiantil: la gratuidad en el acceso a la educación superior. La pandemia nos permitió poner en evidencia la inequidad que tenemos en el acceso a la educación superior, por lo tanto nos armarnos de muchos elementos de discusión y de movilización para poder salir a tramitar lo que sería la matrícula cero. Se logró para el 2020-2, 2021-1; y hoy tenemos recursos por parte de la gobernación hasta que termine el periodo de Luis Enrique Dussán, es decir, hasta el 2023, está portando a la universidad mil millones de pesos de manera semestral, y ya el gobierno Nacional accedió a otorgar la gratuidad para estratos 1, 2 y 3 en las universidades públicas del país en las universidades públicas del país hasta que concluya el periodo de Iván Duque Márquez.
Creo que esos fueron tres logros y tres propuestas de lucha constante y fuerte en la Universidad durante estos dos años.
En materia de formación, ¿qué rol ejerció sumercé en un Consejo que se ha denunciado politizado?
Claro, creo que eso fue un reto muy importante. En el 2019 llegamos a la representación con Camilo Forero, y si bien Camilo ya estaba en representación con una serie de críticas y unos antecedentes bastante cuestionados por la fórmula que había hecho con Yamid Sanabria, la llegada mía como el principal en la fórmula acompañado y legitimado por diversas expresiones estudiantiles en la Universidad permitió que después de 10 años el movimiento estudiantil volviera a estar en la representación del CSU. Hubo diferentes colectivos y organizaciones que apoyaron como por ejemplo: Digna Rabia, Globo Verde, Dialogando, consejos estudiantiles; eso hizo que pusiéramos en discusión la necesidad de cuestionar el Consejo por la manera como se toman las decisiones, y a la vez desarrollar una constante pedagogización y comunicación desde lo interior a toda la comunidad, con el propósito de que estudiantes, docentes, graduados y graduadas en la universidad pudiéramos comprender cuáles son los intereses que existen allí, entre otros, los de la clase política externa a la Universidad que hoy está permeando la toma decisiones.
En cuanto a lo formativo, fue una oportunidad para asumir y comprender el andamiaje institucional de la Universidad, es decir, cuáles son los órganos directivos, cuáles son los estatutos que nos rigen, un aprendizaje para quienes hemos estado en los espacios de representación y para la comunidad universitaria en general, con el propósito de que podamos conocer la universidad, sus fallas, falencias, estatutos anacrónicos, y, en ese sentido, poder plantear discusiones sobre las reformas y el proyecto de universidad que queremos seguir construyendo y fortaleciendo.
¿Cuál sería la autocrítica en esta representación?
Tuve varias. Una fue la decisión importante que tuvimos que tomar en el Consejo Superior Universitario referente a la designación de la terna.
Dejé recargar esa decisión sobre la representación debido a que había programado una asamblea multiestamentaria desde el día anterior y no se desarrolló. Entonces, debido a las exigencias de estudiantes, docentes y diversos sectores, unos que pedían que participara y otros que no, y haciendo una evaluación de la correlación de fuerzas que podría haber en la sección de la terna, finalmente decidí participar. Lo cual generó un rompimiento entre los equipos de trabajo. La terna que se sacó en su momento fue bastante polémica para la USCO, y fue un proceso que la representación estudiantil no debió legitimar desde el principio, por los escándalos que ya conocemos entorno a ese intento de designación de rector mediante una consulta testamentaria.
Fue un periodo mediado por la movilización y el paro nacional, ¿de qué manera estas dinámicas fortalecieron la representación, teniendo en cuenta que fue un proceso que vivió la USCO?
Yo creo que fue una relación recíproca porque nuestro proyecto político como colectividades que estábamos en el CSU propenden por el fortalecimiento de una universidad democrática, pluralista, diversa, ética y critica. Es precisamente un proyecto en el cual se piensa que las maneras de plantear discusiones y reivindicaciones para la comunidad estudiantil, no solamente están en los espacios institucionales, es decir, no es solamente mi rol como representante en el CSU, también parte de reconocer que hay otras expresiones de movilización como puede llegar a ser un plantón, una huelga de hambre, la toma simbólica y pacífica de un edificio como la alcaldía de Neiva, que se hizo, o como puede llegar a ser la participación en el paro nacional. Entonces, eso fue muy importante porque en una representación como esta, por un lado teníamos claros cuáles eran los canales institucionales que debíamos abordar pero también cuáles eran aquellos que tenían que llevar movilización social, eso permitió construir una relación recíproca: la movilización alimentaba y legitimaba nuestras discusiones en el CSU y a la vez sacábamos toda la información desde las instituciones para el grueso de estudiantes y de sociedad que se estaba movilizado, con el propósito de clarificar agendas y discusiones.
¿Cómo fue la representación en medio de la ingobernabilidad que afrontó la USCO?
Me parece muy grave lo que sucedió en la universidad, personalmente pienso dos cosas: la primera, la USCO ha estado en una inestabilidad política y administrativa desde hace cuatro años prácticamente y esa inestabilidad política administrativa ha estado mediada también por escándalos de clientelismo, por la solicitud de renuncias, escándalos que han puesto en duda la reputación y la imagen tanto de la Universidad como de aquellas personas que ocupan los cargos directivos, eso ha sido un daño grave a la legitimidad de la institución en el departamento del Huila.
Dos, a consecuencia de esa inestabilidad política y administrativa los cargos en la Universidad no están mediados por los méritos, sino que es el amigo de, porque tiene la palanca de tal político, y creo que eso lo que hizo fue, en cierta medida, bajarle la calidad a los diferentes procesos en la Universidad. Por ejemplo, la política de inclusión fue una política que su formulación tardó años porque hubo tres personas a cargo y ninguna de las personas hizo un empalme cuando salía del cargo, sino que por el contrario llegaba una nueva y empezaba desde cero, ¿cuál es el proceso administrativo que llevaba eso? Había un corte, una discontinuidad allí.
Por otro lado, también hubo otras cuestiones. Por ejemplo, los calendarios académicos se desorganizaron porque a la Vicerrectoría Académica llegaron docentes que no tienen una experiencia en la planeación académica y administrativa en la Universidad, sobre todo en vicerrectorías como la de Norma, Yiby, eso generó una serie de desorden y afectación a la comunidad estudiantil.
Creo también que esa inestabilidad política administrativa la sentimos mucho desde la representación estudiantil, porque hubo un vacío en canales de comunicación para que los estudiantes tuvieran respuestas oportunas a algunas peticiones y quejas por procesos lentos en matrícula, liquidaciones. Eso recargó también a las representaciones estudiantiles con roles que deberían estar asumiendo dependencias administrativas de la Universidad.
La USCO vive crisis como la apertura de programas, ¿cuáles son esas frustraciones o cosas que quedaron pendientes y que deberían ser un derrotero de la próxima representación?
Me genera algunas frustraciones que la oferta académica de la Universidad esté mediada por intereses políticos, por ejemplo, el programa de Derecho en Garzón. Yo recuerdo mucho el año pasado (2020) cuando hicimos la aprobación de la cohorte, yo particularmente me opuse porque nos llegó a través de consulta virtual y había que votar de un día para otro sin ningún tipo de debate y deliberación; nos llegó una petición de unos diputados de la Asamblea Departamental y unos concejales del municipio de Garzón, nuestro voto en la representación estudiantil fue el único negativo en su momento, de resto los demás votaron de manera positiva. Pienso que cuando este tipo de decisiones no se discuten, no tienen un análisis profundo en la Universidad pues están mediadas también por esos intereses políticos. Hay un saldo pendiente de analizar cuál es la oferta académica que debemos aportar como Universidad para nuestro territorio nuestro departamento digo de manera específica, por ejemplo, la sobreoferta que tenemos de graduados en Derecho en el departamento del Huila, también tenemos un programa como Ingeniería de Petróleo cuando ya se están hablando de energías renovables. Creo que hay unas discusiones un poco más profundas para seguir fortaleciendo la oferta en las sedes
A su salida de la representación, ¿cómo ve el movimiento estudiantil?
Soy de aquellas personas que llegaron después del desencanto de la MANE, donde el movimiento estudiantil estaba un poco disminuido, habían movilizaciones pero no eran tan articuladas como movimiento estudiantil. En este proceso que he vivido en el movimiento estudiantil ha habido unos picos muy altos en participación como en el 2018, 2019 y 2020, que fue el mayor pico de participación porque nos unimos entorno a la matricula cero. Eso ha permitido que esta generación en cierta medida tenga mucha legitimidad en la USCO como movimiento estudiantil, ha tenido una gran apropiación, campo de acción y poder de decisión en asuntos como la matrícula cero, la constituyente universitaria, la apropiación e impulso de políticas como la regionalización, la política de inclusión, el protocolo para la prevención promoción y sanción de las violencias basadas en género.
Yo creo que hay un movimiento estudiantil alimentado por una agenda feminista, de generó, ambientalista, juvenil, cultural muy diversa, y eso ha permitido articular una sola agenda como movimiento. Es muy importante que las próximas representaciones estudiantiles sigan fortaleciendo esas agendas, pero sobre todo se siga fortaleciendo la legitimidad en el Consejo Superior Estudiantil y la representación en el CSU. Somos capaces de asumir una agenda de representación con proyecciones, con aciertos y con unos resultados concretos de reivindicación para la comunidad, no hay necesidad de la intervención de políticos tradicionales o partidos políticos sobre procesos que deben ser muy autónomos en el Alma Máter.
Llega Nidia después de un proceso tortuoso y desgastante en la Universidad, ¿cuál cree que debe ser el rol del nuevo representante y el movimiento estudiantil?
Yo siento que el movimiento estudiantil tiene un proyecto muy diferente al que tiene Nidia Guzmán para la universidad Surcolombiana. Nidia ha venido articulándose con partidos políticos y eso es muy claro, allí está la Alianza Verde, el Partido Liberal, sectores de Cambio Radical, y con ellos hay intereses de llegar a concejos municipales, asambleas departamentales, alcaldías de algunos municipios, y esto ha generado un proyecto de Universidad en el cual para poder tomar decisiones y desarrollar acciones hay que tranzar favores con otros actores para que de esa manera se pueda beneficiar esa maquinaria electoral que ellos hoy configuran en el departamento del Huila. Está bien, está mal, cada quien lo va a decir, a mí me parece que eso no debe ser el proyecto que hoy debe tener la Universidad Surcolombiana. Lo vimos justamente ahora en la designación de los representantes a egresados, ellos tienen su propia fórmula buscando acceder a los órganos directivos donde se toman decisiones para poder establecer una correlación de fuerzas a su favor: nombramiento de decanos, reforma de estatuto, apertura de programas académicos; decisiones y acciones que lo único que hacen es beneficiar ese proyecto político que ellos han venido alimentando.
Entonces, el movimiento estudiantil desde el CSE y el CSU debe tener una postura opuesta, de oposición y denuncia a la administración, para que estudiantes y docentes tengamos la posibilidad de entender qué es lo que está pasando en la Universidad y que no sea solamente la información que manejan las representaciones estudiantiles. También creo que debe ser una postura muy propositiva, y por último creo que debe ser una representación estudiantil que se acompañe de los procesos colectivos, es decir, que someta decisiones trascendentales a consideración de asamblea multiestamentaria, asamblea estudiantil, y que se realicen procesos de amplia difusión a través de redes sociales.
Con Nidia reasumiendo se vienen tiempos grises para la Universidad en la política de nombramientos que tiene la administración, pues precisamente se empieza a notar para quienes son las decisiones que quieren acomodar en los órganos directivos.
