Los acontecimientos del 15 de junio no puede pasarse por alto. La descarga de brutalidad policial contra el periodismo alternativo (independiente) configura una alarmante violación a la libertad de prensa.

La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) le exigió a la Fiscalía General de la Nación definir cuanto antes la situación jurídica de los tres reporteros que completan más de 24 horas detenidos. Al parecer, su único “delito” fue estar cubriendo las manifestaciones en el centro de Medellín. “Esta detención arbitraria constituye una violación a la libertad de prensa”, ha dicho tajantemente la FLIP.

 

Los hechos

Un grupo de aproximadamente trece reporteros gráficos fue detenido ilegalmente mientras cubría las manifestaciones del 15 de junio en Medellín.

Los reporteros pertenecen a los colectivos Periferia Prensa, AquiNoticias, Ab_zurdo Colectivo, entre otros –escribe la FLIP-, se encontraban cubriendo la movilización que se había citado en el centro de Medellín, cuando miembros de la Policía Nacional agredieron físicamente a ocho de ellos, impartieron lesiones en sus cuerpos y dañaron algunos de sus equipos periodísticos como cámaras y celulares. Uno de los afectados tiene una fractura en un antebrazo y el resto presenta hematomas. Después de agredirlos, la Policía detuvo a siete de los reporteros y los trasladó a diferentes estaciones de Policía y Unidades de Reacción Inmediata.

Horas después, cuatro de los reporteros fueron dejados en libertad y los tres restantes: Harrison Agudelo, Juan Carlos Londoño y Juan Pablo Herrera fueron trasladados a las instalaciones de la Fiscalía General de la Nación en Medellín para iniciar el proceso de judicialización –continúa el comunicado de la FLIP-. Sin embargo, y aun cuando ya han pasado más de 24 horas, los comunicadores continúan detenidos y no se les ha definido su situación jurídica.

La FLIP rechazó esta detención, les solicitó a las autoridades que investiguen las actuaciones de los miembros de la Policía Nacional responsables de estas violaciones a la libertad de prensa, y demandó que se tomen las acciones necesarias para garantizar el ejercicio periodístico.

Preocupación y rechazo

La FLIP expresó su preocupación por estos hechos y le exige a la Fiscalía General de la Nación que se defina cuanto antes la situación jurídica de los tres reporteros con el fin de garantizar su derecho al debido proceso. También rechazó las acciones de la Policía Nacional y le solicitó que se inicie la investigación disciplinaria sobre estos hechos con el fin de sancionar a los uniformados responsables de estas actuaciones contra la libertad de prensa. “La ausencia de resultados concretos representa un mensaje errado hacia los demás miembros de la fuerza pública frente a futuros escenarios de cubrimiento de manifestaciones”, afirmó la Fundación.

La FLIP recordó a los miembros de la Policía Nacional su deber de cumplimiento del Código de Policía, que establece que cualquier ciudadano puede registrar los procedimientos policivos sin ningún tipo de restricción. En ese sentido, consideró que es importante que la Policía garantice la labor periodística en estos escenarios y conciba la presencia de las cámaras como una garantía de transparencia sobre sus operativos y no como un obstáculo para adelantar sus labores ya que son un tema de interés general.

Por último, la Fundación solicitó a la Procuraduría General de la Nación iniciar las investigaciones disciplinarias para sancionar a los funcionarios responsables de estas violaciones a la libertad de prensa.

 

Perfilamientos

 

Adicional al ataque físico al periodismo (principalmente el independiente) que se ha vuelto una tendencia en el país, se suma el perfilamiento y vigilancia ilegal por parte de miembros de Inteligencia del Ejército Nacional.

Entre las personas que se dedican al periodismo y que han sido víctimas de perfilamiento se encuentran destacados reporteros alternativos (independientes) como Julián Martínez.

“Dentro de los nuevos hallazgos de la investigación llama la atención que existen indicios sobre el uso de tecnología invasiva para la realización de los perfilamientos. En la investigación hay oficios del Ejército en los que se hace mención a un sistema informático móvil para instalar aplicaciones en teléfonos Android o BlackBerry. A uno de estos planes se le denominó “Proceso Operacional Troya”, a través del cual se solicitaban herramientas de administración remota para hacer un rastreo continuo desde sitios web con el fin de obtener información de los afectados y estar al tanto de su localización. Esto controvierte seriamente los planteamientos iniciales sobre el uso exclusivo de fuentes abiertas en las acciones de perfilamiento militar a periodistas”, ha informado la FLIP. 

 

El periodismo alternativo (independiente)

En la publicación académica “Periodismo alternativo: lecciones y desafíos. Experiencias locales de prensa alternativa en Bogotá“, el profesor de la Universidad Pedagógica Nacional, Carlos Eduardo Valenzuela Echeverri, esboza la esencia de lo que se conoce como periodismo alternativo, comunitario e independiente.

“Es claro que (…) no los moviliza un interés comercial, su labor
obedece más bien a una motivación de carácter solidario en virtud de la cual se
concentran en velar por los derechos de las personas, en especial, de los grupos
subalternos a quienes les confieren protagonismo en el seno de sus periódicos. Las historias narradas, las entrevistas hechas, los anuncios formulados responden a una política
editorial que tiene clara su vocación popular, que se reconoce en un periodismo crítico y
participativo.

Desde esta perspectiva, se identifican, además, como medios comunitarios y alternativos
en tanto, de un lado, buscan responder a las expectativas de la comunidad, centrándose en
sus necesidades e intereses, y de otro, toman distancia del criterio hegemónico desde el
que informan los medios masivos. Por supuesto que no eluden hablar de lo que circula en
la esfera pública, pero lo hacen conscientes del lugar desde el cual hablan.

Por tanto, el sello que le han impreso a sus informativos da cuenta de un deseo marcado
por realzar la voz del oprimido, por denunciar el origen y la naturaleza de su opresión,
propósitos por excelencia de los movimientos sociales en los que han hallado, en buena
medida, inspiración. Su trabajo comunicativo, de hecho, ha sido precedido por una
militancia en el oficio comunitario sumamente fuerte, que el medio hereda con el fin de
continuar alimentando un giro comunicativo-educativo que apuesta a una idea de
desarrollo social y de cambio que no comulga con los imaginarios desarrollistas de antaño;
responde, por el contrario, a una dignificación de la labor cotidiana y desinteresada de
muchos ciudadanos anónimos cuyos esfuerzos subrayan los periódicos en virtud del
aporte que estos representan para el bienestar de la colectividad”.