Descubrir el legado de Gabriel García Márquez resulta un plan entretenido gracias a la interactividad del espacio virtual que recoge la vida del Nobel. Una oportunidad para conocer Macondo en cuarentena.

A través de cinco interrogantes, que resultan ser ejes del ejercicio periodístico (las cinco Ws), es posible explorar la magna vida del celebre autor. ¿Quién fue Gabo y quiénes fueron sus familiares y amigos? ¿Qué hizo Gabo a lo largo de su vida? ¿Cuándo le pasaron a Gabo las cosas más importantes de su infancia y adolescencia? ¿Donde vivió Gabo? ¿Por qué las ideas que tuvo Gabo? Un montó de datos, historias y oportunidades para el internauta.

La web hace parte de la iniciativa denominada ´Centro Gabo´desarrollada en conjunto por la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) y el MINTIC, y que a su vez se enmarca en lo establecido por la Ley 1741 del 24 de diciembre de 2014 “por medio de la cual la Nación rinde honores a la memoria del Nobel colombiano Gabriel García Márquez. Un homenaje nacional al alcance de los niños”.

Sí, está pensada para infantes, es la oportunidad para vivir la niñez plenamente en el mundo de Gabo (se puede dibujar) o sacar el niño que se tiene dentro, ese que se desvive por “el hijo del telegrafista de Aracataca”.

Minicuento

“Gabito, el niño que imaginaba casas de barro y caña brava a la orilla de un río y que comparaba sus piedras con huevos prehistóricos, lleva vendidos más de 30 millones de ejemplares de su novel “Cien años de soledad”.

Vivió 14 meses encerrado y no estaba castigado, estaba escribiendo la obra por la que lectores de todos los idiomas lo consagraron como el más universal de todos los escritores contemporáneos en lengua española. Hecho que quedó confirmado con el Premio Nobel de Literatura que ganó en 1982.

Aunque ya de muy joven su pasión era la escritura, cursó estudios de derecho. El destino, sin embargo, lo apartó de las leyes y lo llevó a las páginas de la reportería diaria.

¿Fue un periodista que escribía novelas o fue un novelista que contaba historias reales? Se resistió a dar una única respuesta a esa pregunta. “El deber revolucionario de un escritor -decía- es escribir bien”.

Sobresalió en todos los géneros en los que se propuso escribir, fueran basados en la realidad o pura ficción. Sus crónicas periodísticas y sus novelas, empapadas de “realismo mágico”, tienen puesto seguro en miles de bibliotecas.

El gran amor de su vida fue Mercedes Barcha, a quien propuso matrimonio por primera vez a los 13 años. La había conocido en un baile estudiantil y, desde entonces, ya no se separó de ella. Juntos tuvieron dos hijos y cinco nietos.

Viajó por todo el mundo y fue recibido con honores por reyes y presidentes, pero nunca dejó de considerarse a sí mismo, orgullosamente colombiano y caribeño, “el hijo del telegrafista de Aracataca”.

Texto extraído de Centro Gabo.

 

Macondo

Macondo, “el lugar de todas la cosas”, el pueblo que es Colombia, el Caribe y América Latina. El recinto del amor, el desamor, de la espera, de la locura, las mariposas amarillas, las calles de polvo, niños barrigones y desnudos, diluvios, peste, fiebres de insomnio, delirio de prosperidad, de los santos y los demonios, de la condena y la resurrección. Macondo el lugar que pasó a ser adjetivo sin calificativos y gentilicio, parafraseando a Fernando Araújo Vélez… para llegar allí, debe remitirse al “Dónde” y detenerse en “La Galaxia Gabo”… pero no olvide que hay otras rutas, o, quizás, ya viva allí.