Paulina Yáñez Vargas

 

Treinta y ocho horas después, él volvía al área de Urgencias, el caso sospechoso de Covid-19. Lo aislaron. Lo remitieron. La primera persona quedó consignada en la historia clínica que recibí impresa un par de días después. Me fijé en la frase. Minutos más tarde me descubrí diciendo “sigo mala”.¿Qué es estar mala, qué es esta pesadez esta calma llena de vértigo? Hace más de una semana nos enviaron una encuesta para medir nuestra salud mental. Preguntaban si soy feliz. Las opciones: nunca, casi nunca, algunas veces, casi siempre, siempre. Era la primera parte del cuestionario y la dejé para el final.

Resulta que en este momento del mundo me encuentro al frente de un escritorio dentro de un hospital. Ahora sé algo de diagnósticos, las llamadas más frecuentes tienen nombre de contacto Urgencias, hablo de archivos RIPS, de cómo salirle al paso a las EPS. Nos atropellan con resoluciones, me cambian los códigos, el tiempo se achica.

Sigo mala. La sonrisa borrada. La niebla está en mis manos. Me dotaron de dos gorros de tela que en ocasiones me generan dolor de cabeza. Voy por café dos veces durante la mañana. Cada dos horas tenemos lavado de manos obligatorio. Hay días que se me empañan las gafas por el uso del tapabocas, otros no. Me pregunto qué cambia en mi forma de respirar.

Al joven “caso sospechoso” le costaba respirar y le dolía la cabeza, por eso regresó. Lo trajo un amigo, eso también lo indica la historia clínica. Había acudido a sus vecinos, dijo extrañar a sus xadres. No es de aquí, no saben cómo entró al pueblo, no diré su nombre, no he visto su cara en ninguna de las ocasiones que pasó por el servicio médico.

Conozco los rostros de las personas de las dos muestras anteriores. He visto en directo a médicos, enfermeras, bacterióloga con el traje de protección. Caminan diferente. En medio del trabajo se hacen chistes. ¿Qué habrán respondido ellxs en la encuesta?

Sigo mala. La lluvia está gorda en mis ojos y me cuesta llorar.

“Sigo malo”- le dijo al médico.

La primera persona quedó consignada en la historia clínica.

Yo la recibí impresa, me fijé en la frase.

Minutos después me encontré diciendo: Sigo mala.

¿Qué es estar mala?

Qué es esta pesadez.

Esta calma llena de vértigo.

Sigo mala. La sonrisa borrada.

Seguir menos bien.

Sin ganas.

La niebla espesa en mis manos.

La lluvia gorda en mis ojos

Me cuesta llorar.