Ante la miel

Serafín Marquín
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Lejos de la urbe está la falda de la montaña, y los aromas a hierva fresca y silencios decorados por chicharras y guacharacas.

Más allá del asfalto donde yace el café empanelado, que pide un sujeto con gabán, está la caña, el trapiche, la paila y las gabelas, donde manos fuertes vierten la miel de la caña.

Allá, donde nace el agua, sonríen niños y se celebra el amanecer, hay un hombre que observa y se hace cómplice de la vida de los que resisten sin decaer. Son tierras fértiles de la Colombia campesina.

Proceso de preparación de la panela Vereda El Carmen La Plata (Huila- Colombia) – Fotografías Mario Portillo

 

Y aunque más allá de estas tierras está el origen de Neruda, sus letras son fervientes al ser rural y se robustecen en estos paisajes.

Campesina*

Entre los surcos tu cuerpo moreno
es un racimo que a la tierra llega.
Torna los ojos, mírate los senos,
son dos semillas ácidas y ciegas.

Tu carne es tierra que será madura
cuando el otoño te tienda las manos,
y el surco que será tu sepultura
temblará, temblará, como un humano

al recibir tus carnes y tus huesos
-rosas de pulpa con rosas de cal-
rosas que en el primero de los besos
vibraron como un vaso de cristal.

La palabra de qué concepto pleno
será tu cuerpo? ¡No lo he de saber!
Torna los ojos, mírate los senos,
tal vez no alcanzarás a florecer.

 

*Poema de la colección Crepusculario, Pablo Neruda.

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