Notas de discusión sobre la economía popular

Altera Revista
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Manuel Rubio García[2]

Con las apuestas políticas en el gobierno nacional que lideran Gustavo Petro y Francia Márquez, se ha puesto en circulación formas alternativas de comprender el funcionamiento de la sociedad colombiana. En particular, se intenta traducir en la acción público-estatal una economía política y un enfoque sobre las instituciones sociales sobre la economía popular.

Aquí dejamos a modo de apuntes para el debate algunas reflexiones sobre el tema.     

Economía Política del capitalismo dependiente

Si la economía política se pregunta por el origen del  valor[3], la determinación de los precios y la distribución, se tiene la tarea de pensar las particularidades del funcionamiento del capitalismo dependiente en su variación colombiana. Esta es la ruta de la tradición de Celso Furtado en prefacio hacia una nueva economía política (Furtado, 1976). En este trabajo, se apunta que la mejor tradición para pensar el objeto de la economía política es la perspectiva clásica-marxista del excedente económico en su variación del estudio del capitalismo dependiente.

No obstante, en el caso de las economías populares es necesario problematizar dicho enfoque. El punto de partida de la economía política es estudiar la relación entre individuos privados, autónomos e independientes, que interactúan a través del proceso de intercambio (voluntario) capitalista y, cuya motivación general es la ganancia.

Sin embargo, aunque para el estudio de las economías populares el enfoque clásico de la generación, apropiación y uso del excedente económico es el adecuado, debe recogerse para su estudio  la posibilidad de intercambios involuntarios guiados por la “pulsión de la deuda”; tal como se desarrolla formal y teóricamente en el trabajo de Amit Bhaduri “la estructura económica de la agricultura atrasada”  (Bhaduri, 1987)[4].

En este trabajo, se plantea que los modos de producción populares generan excedentes que son transferidos de forma física y monetaria en las diferentes formas de articulación de trabajadores directos al capital comercial, financiero (legal o ilegal), otras formas rentistas (arrendatarios, etc.) y al Estado mediante tributación indirecta.

El intercambio es involuntario dado que la determinación de los precios se da bajo relaciones de sujeción personal o directa. Por ejemplo, pueden ser establecidos por casas comerciales que con la sobrevaloración de los precios de insumos emiten facturas de venta final mediante deudas que son pagadas por los trabajadores con acuerdos que implican la subvaloración del producto final en forma monetaria o física. Los productores están en una persistente relación negativa de los ingresos respecto a costos y gastos de sus unidades productivas.

En especial, esta condición hace posible la imposición de tasas de interés y, la necesidad de endeudamiento para continuar el proceso productivo y satisfacer las necesidades del núcleo familiar. Las relaciones de intercambio con los diferentes capitales y las formas de tributación son condiciones tanto del eterno retorno a las puertas del acreedor como de la transferencia de excedente otros sectores.

Por tanto, en el enfoque propuesto por Bhaduri (1987) el análisis del valor y la determinación de los precios en las economías populares no se pueden suponer relaciones sociales capitalistas puras. Es necesario incorporar las relaciones sociales de poder en las formas de valoración y articulación de las diferentes formas de trabajadores populares. Aquí debe realizar el esfuerzo por incorporar una economía política de las instituciones sociales, tal como señala Chang  (Chang, 2000).

Y, sin embargo, si la economía popular está articulada a diferentes canales de extracción de excedentes (comercial, financiero, tributario, etc.). ¿Cuáles son las articulaciones posibles?, de lo anteriormente descrito se puede establecer al menos dos escenarios iniciales.

La primera es que el trabajo en la economía popular es el regulador de otras formas de remuneración del trabajo[5].  Es decir, la posibilidad de reproducir la fuerza de trabajo rural y urbana por debajo del mínimo social e institucionalmente establecido es una función de estos trabajos. Sin los trabajos populares no hay fuerza de trabajo disponible a bajo costo para que otros sectores acumulen capital. En segundo lugar, porque funciona como parte de la estrategia competitiva mediante reducción de costes de los eslabones que realizan los procesos de almacenamiento, comercialización y transformación industrial en sus diferentes cadenas de valor.

La subvaloración del trabajo de la economía popular supone que existen excedentes físicos o monetarios que son transferidos desde estas economías hacia los grandes capitales (comercial, industrial, financiero) sin los cuales estos no son sostenibles en el tiempo. Una forma de reducción de costos para la competencia inter capitalista.

De aquí se deriva un primer desafío en la disputa política. Si el trabajo popular tiene un lugar fundamental en la reproducción de las sociedades capitalistas dependientes, las disputas por las formas de protección de la fuerza de trabajo tienen un lugar esencial en la forma de reconocimiento, valoración y representación de la misma.

La pobreza no surge por ausencia de articulación de la fuerza de trabajo a la acumulación de capital (desempleo involuntario) sino que la articulación de la fuerza de trabajo se realiza de forma subvalorada, sin garantías respecto a su protección frente a los riesgos inherentes a su actividad y a la vejez de sus trabajadores. Aún en el caso colombiano, con una estigmatización y represión de sus formas organizativas.

Así mismo, se señala la necesidad de una política pública orientada hacia la “eutanasia del rentista financiero” legal e ilegal en favor de fortalecer la productividad en sectores clave como la agricultura y la manufactura fomentando la capacidad de organización y representación de la fuerza de trabajo. Como ha sido señalado en estudios recientes, esta función puede ser puesta en la banca pública en la promoción de políticas de desarrollo sectorial (Mazzucato & Penna, 2015).

 

La relación entre lo teórico y lo empírico en los Sistemas de Cuentas Nacionales: evitar el análisis unilateral

Todavía se puede aducir a la denominada “falta de evidencia” que soporte la política pública. No obstante, esta posición ingenua, olvida que la información supone un marco conceptual previo (supuestos, conceptos, categorías) (Hodgson, 1997), y que  la información es una interpretación parcial, aún subjetiva,  de datos (Screpanti, 2001) que son construidos en el marco de unos hábitos de pensamiento dados (hábitos cognitivos) (Hodgson, 1997). De los cuales se derivan juicios de valor y prescripciones, en especial, de política económica (Hodgson, 2000).

Tal como han mostrado tanto los trabajos de Mariana Mazzucato (2019) como los de Shaikh y Tonak (1994), Shaikh (2016) la creación, adaptación y desarrollo de los Sistemas de Cuentas Nacionales (SCN) han surgido de disputas políticas, teóricas por el reconocimiento y la exclusión de diversos sectores económicos respecto a la generación del valor y el status del trabajo en las sociedades capitalistas  (Shaikh, 2016); (Shaikh & Tonak, 1994); (Mazzucato, 2019). No son datos “naturales” que son objeto de descubrimiento.

El desafío consiste precisamente en una nueva adecuación institucional en la definición de las fuentes del valor, las formas de distribución e innovación en donde el trabajo humano vuelva a un lugar central.

En general, hace falta constituir el diseño e implementación de fuentes de información sobre el trabajo que realizan los sectores populares, sus articulaciones, sus formas de vida. Aquí las universidades públicas tienen un rol central.

 

Bibliografía

Basu, K. (2003). Prelude to Political Economy. A study of the social and political foundations of economics. Oxford- New York: Oxford University Press.

Basu, K. (2013 [2011]). Más allá de la mano invisible. Fundamentos para una nueva economía. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.

Bhaduri, A. (1987). La estructura económica de la agricultura atrasada. México, D.F. : Fondo de Cultura Económica.

Chang, H.-J. (2000). An institutionalist perspective on the role of the state: towards an institutionalist political economy. En G. Hodgson (Ed.), New Horizonts in Institutional and Evolutionary Economics (págs. 3-26).

Furtado, C. (1976). Prefacio a una nueva economía política. (S. Mastrangelo, Trad.) Mexico : Siglo veintiuno editores .

Hodgson, G. (November de 1997). The ubiquity of habits and rules. Cambridge Journal of Economics, 21(6), 663-684.

Hodgson, G. (2000). What is the essence of Institutional Economics. Journal of Economic Issues, XXXIV(2), 317-329.

Mazzucato, M. (2019). El valor de las cosas. Quién produce y Quién gana en la economía global. Bogotá: Penguin Random House Grupo Editorial .

Mazzucato, M., & Penna, C. (2015). The rise of mision-oriented state investment banks: the case of Germany´s kfw and Brazil´s BNDES. Science Policy Research Unit. Working Papers Series. University of Sussex.

Screpanti, E. (2001). The Fundamental Institutions of Capitalism. London-NewYork: Routledge. Taylor and Francis Group.

Shaikh, A. (2016). Capitalism. Competition. Conflict. Crises. . New York : Oxford University Press.

Shaikh, A., & Tonak, A. (1994). Measuring the wealth of nations. The political economy of national accounts. Cambridge, UK.: Cambridge University Press.

 

[1] Estas reflexiones parciales provienen de una investigación más general. Ver: https://amediacuadra8.blogspot.com/2022/07/los-trabajos-y-los-dias-entre-los.html

[2] Grupo de Socioeconomía, Instituciones y Desarrollo. Universidad Nacional de Colombia.

[3] Aquí se deja por fuera de la discusión del lugar y el rol del Estado en la generación de valor.

[4] Para un análisis de la problematización  de la noción del intercambio voluntario dentro de extensiones de la teoría estándar se puede consultar (Basu, 2003); (Basu, 2013 [2011]).

[5] Adviértase que esto implica invertir la relación entre diferentes formas de remuneración al trabajo y la acumulación de capital. Por ejemplo, entre salario mínimo fijado por medio de escenarios de disputa distributiva regulada institucionalmente y el grado de lo que en la literatura tradicional denominan “informalidad”.

Imagen tomada de: https://www.ambito.com/opiniones/economia-popular/la-tierra-prometida-los-empresarios-o-el-puente-la-cgt-al-siglo-xxi-n5174590

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