El 25 de febrero inició un nuevo capítulo de la resistencia social en el departamento del Cauca. Nuevas organizaciones anuncian que se sumarán, los diálogos no avanzan y la protagonista nuevamente es la ‘voluntad política’.

Por: Serafin Marquin Gaviria

        @serafiniano

 

No pasó mucho desde el pasado diciembre (2018), cuando los estudiantes se movilizaron a nivel nacional, para que el pueblo caucano volviera a las calles a exigir derechos fundamentales. La ´chispa´ se prendió nuevamente por el lado del sector educativo con la Asociación de Institutores y Trabajadores de la educación del Cauca (ASOINCA), y alcanzó rápidamente las banderas de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos de Colombia –ANUC.

¿Los motivos? “Los de siempre”, dice un hombre que observa la televisión en una cafetería del centro de Bogotá. Y es que sí, la sociedad colombiana ha estado inmersa en innumerables procesos de resistencia a políticas gubernamentales que todos los años desembocan en álgidas protestas, las cuales a su vez terminan en mesas de diálogos y posteriores acuerdos entre las partes: el Estado y alguna o algunas organizaciones sociales. Esto sucede regularmente después de que el ESMAD con sus artefactos no ha logrado “persuadir” a los cientos y miles que se aglutinan en las calles y plazas en una sola voz, o cuando la urbe empieza a extrañar el agro.

¿Pero es otra realidad, que lo acordado no se cumple, o no del todo? En relación al actual Plan Nacional de Desarrollo – PND, según la ONIC en la Declaración IV Asamblea de la Comisión Étnica Para La Paz y La Defensa de los Derechos Territoriales, fechada el 26 de febrero del año en curso, “los 533 acuerdos con pueblos indígenas, pueblos negros, raizales, palenqueras y afrodescendientes y Rom a la fecha no se ven incluidos, no hay claridad sobre los recursos comprometidos para ello”. La explicación de los colectivos: la falta de voluntad política. Entonces ¿qué es la voluntad política?

Al respecto el presidente Iván Duque ha expresado que “con el Plan Nacional de Desarrollo, el campo colombiano contará con oferta de programas y servicios para mejorar su productividad y competitividad”.


Aunque la voluntad política parece ser un concepto ampliamente conocido, no está de más abordarlo, y para ello recurrimos a Rousseau, que la define como el conjunto de intereses que tiene un pueblo en común. Es por ello que la voluntad política no se circunscribe al Estado, por el simple hecho de tener injerencia sobre lo público, sencillamente porque esto desconoce la incidencia que tienen otros actores sociales, políticos y económicos. Pero que el Estado como parte es fundamental, eso sí.

Es entonces la voluntad política, el elemento determinante en la generación, sostenibilidad y culminación exitosa de espacios de diálogo y de confianza entre las partes, y que permiten que los acuerdos se materialicen. Para Elisabeth Ungar Bleier, la voluntad política “significa cumplir y hacer cumplir las reglas de juego, las agendas y los compromisos acordados, por encima de los intereses o conveniencias personales y de “verdades” que en el pasado se consideraban inamovibles. Generar las condiciones, para que lo acordado se traduzca en realidades de cambio y de profundización de la democracia. Facilitar la construcción de sinergias entre diferentes actores y sectores de la sociedad”.

Y es esta misma voluntad política la que será determinante en la salida que tenga este nuevo proceso de movilización en el cauca y que ya tiene sus ecos en el departamento del Tolima. ¿Los motivos?:

Al revisar Twitter, antes de la publicación de este artículo, fue posible corroborar que la Presidencia de la República, el presidente de la República, el Ministerio de Agricultura, el Viceministro Javier Pérez –negociador en Popayán-, no se han referido en sus cuentas a la movilización y las negaciones que aún no tienen acuerdos y ya deja heridos. Mientras tanto aproximadamente 10 mil maestros de ASOINCA, 10.000 campesinos de la ANUC provenientes de 25 municipios, y un número hasta ahora indeterminado de indígenas del CRIC, que se unirán al paro desde el 10 de marzo, hacen pulso con el gobierno nacional en cabeza de Iván Duque Márquez frente a temas neurálgicos del país. ¿Se extenderá a todo el país esta nueva movilización social?

 

Fotografía principal: La Radio del Sur‏

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